IGLESIA DE GIRARDOTA
En 1702, se construyó una pequeña capilla llamada la viceparroquia de la Virgen del Rosario, que comenzó a aglutinar al naciente pueblo en torno a él. Luego, dicha capilla, comenzó a albergar a un gran número de peregrinos que venían a rendir culto a la imagen del Señor Caído, por lo cual la capacidad del pequeño templo no era suficiente y se comienza a ver la necesidad de contar una edificación adecuada que pueda acoger a los fieles.
En 1880 el Obispo de la diócesis de Medellín, Bernardo Herrera Restrepo, quien ya estaba familiarizado con el trabajo del arquitecto francés Carlos Carré por la obra de la Catedral de Medellín, encargó a éste la elaboración de los planos para el nuevo templo. Para comenzar los trabajos de la construcción, la parroquia colocó un tejar en un paraje próximo a la vereda Cabildo, en terrenos propiedad de Raimundo Londoño, quien donó todo el barro que necesitara la obra. La cal para las mezclas de pega venía, en cambio, de las caleras que estaban arriba de la vereda de Juan Cojo.
El 10 de marzo de 1890 se iniciaron los trabajos con la bendición de la primera piedra, realizada por el Obispo Herrera Restrepo, quien incitó a la población para que ayudara a la construcción del nuevo templo. Para 1902 ya se había terminado los cimientos y se comenzaron a construir los muros, por lo cual el Obispo Joaquín Pardo Vergara ordenó que se continuara con los trabajos sin interrupción. En 1907, gracias a lo avanzado que estaba el edificio, se hizo en él el Sermón de las siete palabras. El culto fue trasladado finalmente el 27 de noviembre de 1910, a causa del deterioro de la sacristía de la antigua iglesia.
El 10 de marzo de 1890 se iniciaron los trabajos con la bendición de la primera piedra, realizada por el Obispo Herrera Restrepo, quien incitó a la población para que ayudara a la construcción del nuevo templo. Para 1902 ya se había terminado los cimientos y se comenzaron a construir los muros, por lo cual el Obispo Joaquín Pardo Vergara ordenó que se continuara con los trabajos sin interrupción. En 1907, gracias a lo avanzado que estaba el edificio, se hizo en él el Sermón de las siete palabras. El culto fue trasladado finalmente el 27 de noviembre de 1910, a causa del deterioro de la sacristía de la antigua iglesia.


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